sábado, 29 de enero de 2011

NO SÉ TU...

No sé cómo fue, pero me vino el recuerdo de la pieza más romántica que conozco (ya sé que no pocos-as no soportan a Luisito...), pero es una interpretación sublime...garantizados los más románticos recuerdos...

http://www.youtube.com/watch?v=T_oE3qkbo5s

miércoles, 12 de enero de 2011

"ANNIE HALL"

Tal vez la más brillante película de Woody Allen, de 1977. Seguro la más premiada, con cuatro óscares entre otros muchos galardones...La recuerdo no pocas veces, por el momento en que la vi, con quién la vi... y porque tiene pasajes realmente memorables sobre las grandezas y miserias de la vida de pareja. Recuerdo especialmente el final: En voz en off Woody, protagonista, nos cuenta un chiste a modo de síntesis de cómo ve él, en definitiva, la vida de pareja, lo rememoré una vez más hace pocos días cuando un amigo me confidenciaba sobre problemas -me dan ganas de ponerlos entrecomillados- con su pareja:

-"Doctor, mi esposa está grave, se cree una gallina".
- "Uhmm -musita el doctor- será mejor internarla de inmediato".
- "¡Oh, no! -replica el esposo- que yo necesito los huevos..."

lunes, 3 de enero de 2011

RITMO LENTO...

Este es el título del libro que me acompañó los últimos días del 2009. Obra de Carmen Martín Gaite (Ed. Siruela, Madrid, 2010), autora que tenía pendiente de conocer. Esta novela la escribió a inicios de los sesenta del siglo pasado y algunos de sus planteamientos mantienen toda la actualidad, a pesar de las décadas transcurridas. Su protagonista, David Fuente, "tiene inteligencia para triunfar en la vida en cualquier actividad que se proponga, pero es incapaz de hurtarse a un escepticismo vital que lo incapacita para implicarse en el acontecer de lo que sucede a su alrededor (...) es un espectador que se dedica a especular mientras la vida pasa a su lado aparentemente sin dejar huella ni conmoverlo". Así lo sintetiza impecablemente el prologuista Marcos Giralt (p.11).


En tal tesitura, es difícil simpatizar con David, más bien tengo la impresión de que si el lector detesta una personalidad como la de él, no podrá avanzar mucho en la novela y sentirá ganas de abandonarla. Pero, sin embargo, como también destaca Giralt, sus criterios o posiciones intelectuales en ciertos temas son provocativos y no creo puedan dejar indiferente al lector. Veamos algunos pasajes ilustrativos de este ánimo confrontativo que, brillantemente, pone Carmen Martín en boca de David:


Sentimiento y conocimiento: "Me acordaba de lo que sufrió mi madre, víctima por una parte de la atadura al marido, pero, por otra, y en mayor medida, de no haber mirado nunca lo que pudieran señalarle las palabras de él por atender a la boca que las pronunciaba. O, dicho de otra manera: que si mi madre hubiera querido menos a mi padre, le hubiera entendido mejor..." (p. 48).


Dinero: "...la cuestión del dinero, tratada siempre a la ligera por cuantos aceptan su tiranía. El dinero es, para mi, la mayor fuente de males conocida (...). Todo el mundo habla de dinero. Es el motor que condiciona los más diversos comportamientos (...). Es como un gobernante absoluto e indiscutido, cuyas exigencias hallan eco siempre (...) solamente llegando a suprimir en todos la desmesurada ambición a vivir cada día con más comodidades, se aminorarían en mucho las calamidades del mundo" (pp. 201-202).


Vanidad de los artistas: "Solo se admitía sin discusión la obra de los muertos (...) a mí, en el fondo, me consideraban como muerto, o, al menos, como fantasma, ya que no amenazaba con hacer exposiciones..." (p.232).


Felicidad y amor: "Todo el mundo anda a vueltas con el problema de la felicidad. Se habla de dar mayor felicidad a los pueblos, de mujeres que han fracasado en la búsqueda de la felicidad, de medicinas, espectáculos y viajes para que la gente se rejuvenezca y sea más feliz. Se concibe la felicidad como algo compacto y estable, como una tierra firme donde se sueña con acampar toda la vida.

Para la conquista de esta tierra una de las vías infaliblemente admitidas es la del amor entre hombre y mujer. La literatura de todos los tiempos ha fomentado y respetado sin discusión esta creencia imbuida, sobre todo en las mujeres, desde la infancia con el mismo arraigo que la fe religiosa. Así, el amor, al convertirse en indiscutible panacea de todos los males, obliga a quienes juran haber encontrado, por medio de él, la felicidad, a militar ya siempre al abrigo de ella, como bajo una bandera en la que no se admite mancha ni deterioro" (p. 239). "La felicidad, sobre todo la que proporciona el amor, no puede ser más que atisbada, rozada. Es una sombra movediza, y todo el que no se resigna a admitirla en su condición y pretende fijarla se lleva a casa un cadáver" (p. 240).

Hijos: "...le hice saber que no quería tener hijos nunca (...). De hijos ajenos haría buen padre. Y es lo que le debía pasar a todo el mundo. A ver si se acababan de una vez las historias de la sangre (p.241). No sabría tratar a un hijo propio (...) me equivocaría siempre" (p. 242).

Critica a su hermana, que quería mucho a sus hijos, "demasiado, pero precisamente sólo porque eran suyos, sangre de sus entrañas, y que cualquier otro niño no le importaba más que como punto de comparación. Al contrario, era casi un rival" (p. 242).

Riesgos: En el epílogo, en forma notablemente visionaria, Martín Gaite pone en boca de Daniel -con motivo de un grave incidente con el que viene el desenlace de la novela- una crítica a la sociedad que, en busca cada vez de mayor seguridad, ve más riesgo en todo. Cualquier incidente debe de dar paso a algún artilugio de seguridad o a alguna norma que, supuestamente, minimice su probabilidad de ocurrencia, con el precio consiguiente de alguna forma de constricción de la libertad y de hacer al individuo más tutelado por el Estado y, por consiguiente, más infantilizado.

Psiquiatría: Por último y, valga el tópico, no menos importante, la novela contiene una dura crítica a la práctica psiquiátrica, lo que no lleva aparejado -para mí algo sorprendentemente- ninguna mención al psicoanálisis, siendo David, indiscutiblemente, carne de diván, un caso como para organizar algún sesudo seminario psicoanalítico -preferiblemente lacaniano- al respecto...
En las dos últimas líneas de la página 188 e inicio de la 189 encontramos la más explícita referencia: "El sueño es como una zanja que se lo traga todo. Ahora, después de mi trato con psiquiatras, me he dado cuenta de que ellos saben esto mejor que nadie y que en el sueño, su infalible aliado, fían toda curación. Hacia esa zanja barren los problemas cuya raíz no quieren de veras aclarar. Cuando más puede parecer que se están interesando por encontrar esta raíz con uno, le han dado ya la píldora que ha de llevarle al reino donde vuelve a enterrarse y a ignorarse toda raíz...". Demoledor.

sábado, 1 de enero de 2011

APUNTES DE VACACIONES...

Varios temas polémicos de actualidad en este período de vacaciones navideñas:

1-Ley Sinde, en España, contra las descargas ilegales en Internet (Sinde, apellido de la ministra de Cutura impulsora de la ley): Un difícil equilibrio entre los intereses de las industrias culturales y los de los internautas. Añádase una pésima gestión negociadora del gobierno Zapatero (Fernando Ónega recuerda que "la legitimidad democrática se gana, no se compra"), en suma, la ley no ha sido aprobada con lo cual, de facto, la piratería no está prohibida y, por lo tanto, sigue libre...

José María Guelbenzu en El País (22-12) señala que las industrias culturales son un lobby, pero que los internautas ya se han constituido también en uno de ellos, al que los políticos temen su influencia electoral...Asímismo, incide en que los grandes perjudicados son los trabajadores que pueden perder sus empleos y los creadores que, tradicionalmente, sufren lo suyo para dar a conocer su obra y, ahora además, pueden perder ingresos por la apropiación indebida a través de descargas en Internet...Y un apunte más: los partidarios de la gratuidad en Internet "pagan religiosamente y sin rechistar a las compañías telefónicas y a los productores de los artilugios que necesitan para llevar a cabo su piratería...". La solución no es fácil y el propio Guelbenzu acaba con sendos tópicos: Educación en la ciudadanía y renuncia a márgenes de rentabilidad por parte de los industriales...

2- Wikileaks: Dos apuntes, uno de Antonio Franco el El Periódico de Barcelona (29-12): "Tras la pretensión incial de que considerásemos las revelaciones como un gravísimo ataque contra todos nosotros, de que tenían un trasfondo criminal porque multiplicaban el riesgo terrorista y la inseguridad, los afectados han pasado a desarrollar un ninguneo puro y duro de los contenidos (....) silencio oficial, mirar hacia otro lado, demorar las explicaciones públicas...". Y finaliza incisivamente, con un llamado a nuestra conciencia, con un recordatorio a nuestra capacidad de acción y decisión: "...la verdadera lección de Wikileaks no es que los gobiernos a veces son hipócritas y ejercen el poder como en tiempos del despotismo ilustrado, porque eso ya lo sospechábamos, sino que ahora nosotros, que tenemos las pruebas, hemos de decidir personal y colectivamente si aceptamos que continúe este estado de cosas o no...".

Francesc-Marc Álvaro en La Vanguardia de Barcelona traza una conclusión reseñable: Hay más incompetentes que malvados...

3. Ley contra el fumado: Con el inicio del año entra en vigor una nueva ley contra el fumado, ya no se podrá fumar en ningún lugar bajo techo; así por ejemplo, el aeropuerto de Barajas ya no cuenta con ningún espacio para fumar. Estoy muy lejos del vicio del fumado, pero comprendo perfectamente que con las largas esperas habituales en esos recintos, cuántos fumadores van a vivir una innecesaria tortura que, con un poco de sentido común, se evitaría; pero, como observa en un artículo muy pertinente el subdirector de ABC , Fernando R. Lafuente (Madrid, 26-12, Réquiem por el fumador): Se ha desatado una auténtica y humillante persecución contra el fumado y los fumadores, la consigna es "tolerancia cero con los fumadores"...

En El Mundo, Raúl del Pozo recrimina a los políticos convertidos en "un ejército de salvación de las buenas costumbres" y David Torres en un artículo sin desperdicio (por cierto, nada inusual que me gusten artículos de los madrileños ABC y El Mundo, excepto cuando han de referirse a Catalunya...), El camello hipócrita (31-12), denuncia que "la caza del fumador ha alcanzado un punto de histeria, obscenidad e hipocresía intolerable. Para protegernos de nuestra imbecilidad, el Estado desaconseja, prohíbe y sataniza una sustancia legal de la que es el principal beneficiario y único distribuidor...".

sábado, 11 de diciembre de 2010

GRACIAS WIKILEAKS...

Con los avances revolucionarios de la tecnología, el Estado cuenta cada vez con mayor capacidad para controlar a los ciudadanos y, en el peor escenario, convertirse en el Gran Hermano que vaticinara George Orwell. Las medidas de seguridad en los aeropuertos dan a pensar -sugestión de Gregorio Morán en La Vanguardia hace ya muchos meses- en un experimento social a ver qué tanto están dispuestos a aguantar las personas en nombre de su seguridad, todos somos tratados como sospechosos, cada vez con más descaro.


Guerras que los ciudadanos pagan y sufren, Irak y Afganistán, rodeadas de muchísimas incógnitas y de mentiras ya indisimulables (las famosas "armas de destrucción masiva" almacenadas por Saddam Hussein). Cientos de miles de millones de dólares dedicados a rescatar entidades financieras que han cometido, como mínimo, graves errores de gestión (ganancias privadas, pérdidas públicas) y que causan un desequilibrio en las finanzas estatales que se pretende resolver con recortes drásticos en la red de protección social, armazón indispensable para el buen funcionamiento de una sociedad democrática, esto es, razonablemente justa y equitativa...


En este contexto, sólo se me ocurre darle las gracias a Wikileaks, a su fundador y cerebro Julian Assange, por advertir, en este caso, a las altas esferas del poder de Estados Unidos, que los ciudadanos contamos con nuevos aliados en la preservación de nuestros derechos, de la mano de las mismas tecnologías de control que ellos emplean para recortarlos. Extensivo el agradecimiento a la red Anonymous que está apoyando a Wikileaks frente al ciberataque que está padeciendo en represalia, con la pretensión de interrumpir su labor.


¿Que es peligroso el material filtrado, que pone en riesgo vidas o agrava conflictos? Por lo que he podido analizar en textos de autores que me merecen el mayor crédito -Manuel Castells, Norman Birnbaum, Shlomo Ben Ami- es falso. Los auténticos secretos de Estado -escribe Ben Ami (El País, 6-12) -ya no circulan por vía diplomática, sino directamente entre los servicios de inteligencia y los Ministerios de Defensa. Castells dice por su parte, que las filtraciones son "un cursillo acelerado sobre las miserias de la política en los pasillos del poder" y califica de "patraña" el que se pongan en peligro vidas humanas (La Vanguardia, 11-12). Birnbaum se pregunta: "¿A qué sector del país sirven los diplomáticos?" (El País, 1-12) y concluye que los cables revelados son un reflejo "de la lucha cada vez más intensa que libra Estados Unidos consigo mismo sobre la naturaleza de su sociedad", una sociedad que debe reexaminar "el reparto interior del poder y la riqueza"...


De nuevo, para terminar, muchas gracias señor Assange, ha utilizado usted sus enormes capacidades no para hacerse un multimillonario en tiempo record con alguna modalidad de red social o libro de caras, sino para ayudarnos a conservar nuestras libertades y derechos.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

EL TRÍPODE INVISIBLE DEL BARÇA...

No me estoy refiriendo como podría pensarse fácilmente por los conocedores del fútbol, barcelonistas o no, al formado por Xavi, Iniesta y Messi...No, éste es bien visible, observable con deleite...Me quiero referir al concepto que acuñé para uno de los temas del Seminario de Gestión Estratégica para condensar tres conceptos medulares para una buena ejecución en la gestión estratégica de las organizaciones: La misión, la cultura organizacional y el liderazgo.

El éxito del F.C. Barcelona sobre los terrenos de juego, que ha tenido su punto culminante -hasta la fecha- con la goleada al eterno archirrival el pasado lunes 29 de noviembre, está sustentado en este trípode que denominamos invisible porque sus elementos no se pueden ver o tocar como es el caso de los activos de una empresa (maquinaria, equipo, instalaciones, productos) o, para una organización deportiva, las instalaciones de su estadio, sus trofeos, las camisetas e infinidad de productos con el escudo de la entidad, etc.

No es visible, tangible, la misión, si acaso vemos un afiche con su redacción; no puede verse una cultura con sus maneras de ser, sus valores, experimentamos los resultados de estas prácticas; finalmente, no podemos fotografiar el desempeño de un líder, sólo su personificación...

El Barça cuenta con este trípode invisible: Un sentido de misión que se sintetiza en su lema, "més que un club", más que un club, que resume su enorme dimensión político-social: la de un ejército no armado de una nación sin Estado, Cataluña. Una cultura organizacional basada en valores: perseverancia, tenacidad, laboriosidad, humildad, fair-play...y el liderazgo incuestionable de Josep Guardiola, que conoció ya desde niño ese sentido de misión y encarna esos valores, con los cuales marca diáfanamente a sus jugadores qué espera de ellos como futbolistas y como representantes-embajadores de la institución.

La guinda de este deslumbrante equipo la constituye su patrocinio a UNICEF: En lugar de recibir dinero, por ejemplo, de una firma de apuestas por internet, el Barça da dinero -y su imagen sobre todo- a un organismo global, dedicado a la infancia desvalida. Gran visión de la anterior Junta Directiva de Joan Laporta en vincular a un Barça admirado globalmente, y cuyo futuro debe visualizarse en el marco de la globalización mediática, con una entidad que sólo puede verse con simpatía y agrado...

Versión publicada en La Nación, 12-12-10:

http://www.nacion.com/2010-12-12/Opinion/Foro/Opinion2619080.aspx

viernes, 19 de noviembre de 2010

EL FLÂNEUR MERCADÓLOGO EN LA SOBREMODERNIDAD

Ordeno carpetas -los mal llamados files- correspondientes al doctorado (inconcluso) que cursé en la Universidad de Costa Rica, me encuentro con este trabajo que, al igual que otros elaborados en diferentes materias del programa, disfruté mucho escribiendo...

I.La sobremodernidad

La sobremodernidad es una expresión acuñada por Marc Augé para referir la "multiplicación y aceleración de los factores constitutivos de la modernidad"[1] que caracterizan el mundo contemporáneo. Hemos pasado, argumenta Augé, de la modernidad a la sobremodernidad, cuyo factor más esencial radicaría en el cambio en el uso y la percepción del tiempo. Habrían otros dos movimientos sustanciales: El paso de los lugares a los no-lugares, esto es, un cambio en la utilización y el significado de los espacios; y el paso de lo real a lo virtual, es decir, al predominio de la imagen.

La sobremodernidad también la podemos describir, prosigue Augé, en términos de tres excesos: exceso de información, exceso de imagen y exceso de individualismo. Y un último rasgo caracterizador de la sobremodernidad: "la coexistencia de las corrientes de uniformización y de los particularismos"[2].

II. Los no-lugares y la superlocalización.

Si se define un lugar, antropológicamente, como un espacio "fuertemente simbolizado (...) en donde se pueden leer la identidad, la relación y la historia"[3] de sus ocupantes; los no-lugares son "los espacios donde esta lectura no es posible"[4]. Son, pues, espacios de circulación como las autopistas y sus áreas de servicio, los aeropuertos; espacios de consumo como los supermercados e hipermercados, hoteles de cadena (muy estandarizados, dentro de uno de ellos no puedes distinguir en qué país te encuentras), centros comerciales; y espacios de la comunicación, inmateriales, pero expresados mediante pantallas y monitores. Por cierto, que en lengua francesa, lieu (lugar) remite estrechamente a lien (lazo, ligamen) y a lier (enlazar, atar) que denotan con nitidez la esencia del no-lugar: no relación.

Augé puntualiza: "la oposición entre lugares y no-lugares es relativa. Varía según los momentos, las funciones y los usos"[5]. Pone como ejemplo, válido absolutamente para Costa Rica, los centros comerciales -los inefables malles- que se han convertido en punto de encuentro para grupos de jóvenes. Asímismo, el aeropuerto es un no-lugar para un turista o un ejecutivo, pero es lugar para sus empleados.

Un segundo fenómeno de la sobremodernidad, en su vertiente de la utilización y el significado de los espacios, simultáneo al surgimiento de no-lugares es la superlocalización: la elección por parte de un grupo de un espacio en el que encontrarse, reconocerse y, añadimos nosotros a la descripción del autor, con frecuencia, ejercer la flânerie. Augé cita algunos lugares de París en donde jóvenes de los suburbios "'se precipitan' (...) [porque] les parecen condensar la quintaesencia del 'espectáculo' urbano y donde tienen la oportunidad de ver y eventualmente de experimentar los aparatos que dan acceso al mundo de la información y de la imagen"[6].

La privatización de espacios también califica como una modalidad de superlocalización: barrios, urbanizaciones, parques privados. Augé advierte: "Toda superlocalización conlleva el peligro de ignorar a los otros, los del exterior inmediato, de desimbolizar, en este sentido, la relación social"[7], sustituida por el acceso a la imagen. El flâneur, en estas circunstancias, pasea, deambula su mirada por las "imágenes del mundo o el mundo de las imágenes"[8]. Un flâneur que se aísla de los otros y que lo que percibe en imagen son "simulacros de prójimo"[9]. Sin mediación, sin reciprocidad.

Al barruntar sobre posibles superlocalizaciones en San José, pensamos en el Parque de la Merced, con su concentración de nicaragüenses; la calle de la amargura, de jóvenes muy diversos, ciertamente, pero que, como dice Augé en otra obra - y otro contexto- que analizaremos más adelante, tienen en común -podríamos aventurar- una manera de utilizar el tiempo. Finalmente, acude a nuestra mente, un no-lugar, estrictamente circulatorio, sin ninguna tradición ni atractivo cultural, pero que se ha convertido en lugar de celebración de éxitos deportivos de la selección nacional de fútbol: La Plaza de la Hispanidad.

III. Un flâneur en el metro

Vamos a analizar el ensayo de Marc Augé "El viajero subterráneo. Un etnólogo en el metro"[10]. Un viajero de profesión etnólogo, podemos decir, un flâneur excelentemente dotado para ejercer a fondo esta actividad.

El trabajo de campo fue realizado en el ferrocarril metropolitano subterráneo de París, una red que comunica muy eficientemente los cuatro puntos cardinales de la capital francesa, por lo que es utilizado por prácticamente todo el abanico sociológico de la urbe; además cuenta con una larga existencia, de manera que está lejos de ser un medio de transporte minoritario o una reciente incorporación urbana.

El metro no es catalogado, como podría pensarse de entrada, como un no-lugar. Entendemos que por varias razones: Una, la cotidianeidad y frecuencia de su utilización que, quiérase o no, lo va convirtiendo en actividad ritual.. Dos, la relación, en unas líneas más que en otras, con los barrios que atraviesa y con la historia local y nacional, a través de aspectos arquitecturales, decorativos y por la nomenclatura de las estaciones. El metro, a juicio de nuestro especializado flâneur, es, para su usuario, "un desencadenador de recuerdos (...) [de] pequeños sismos íntimos en los sedimentos de su memoria"[11]. Tres, la presencia usual de turistas que, a veces incluso en forma muy expresiva, exaltan diferentes lugares, exclaman los nombres de algunas estaciones emblemáticas (Opera, Etoile, Louvre, etc.), como si formaran parte también de su historia: "Estos extranjeros dan cuerpo a nuestra historia; ella existe, puesto que ellos la encuentran"[12].

Cuatro: En el metro hay una dimensión comunitaria, sujeta a una ley y a una moral. Existe un mínimo de identidad colectiva que permite la convivencia en medio de considerables aglomeraciones, determinadas por el espacio (en los vagones, en los andenes, en los pasillos), y por el tiempo (las horas pico).

El metro es, pues, un lugar "a la vez solitario y colectivo"[13], donde nuestro flâneur puede gozar de un amplio repertorio de escenas para su mirada escrutadora, para su talento fisionómico: qué hacen los pasajeros en el tren o mientras esperan, qué expresan o denotan sus rostros "aparentemente imperturbables"[14], cómo reaccionan a situaciones inesperadas (detención del vagón en medio del túnel) o incómodas (ingresa en el vagón una persona alterada). Puede, asímismo, detenerse en la catalogación de especímenes más pintorescos: Artistas, modernos depredadores, mendigos. Artistas -con comillas y sin comillas- que, entre estación y estación, o en los pasillos, ejecutan sus piezas. Depredadores que brincan los trompos de control de acceso a los andenes, golpean el mobiliario, rayan las paredes, etc.

En el caso de los mendigos, Augé se detiene algo más en su análisis: Por lo que significan y -añadimos nosotros por observación propia- por su número creciente. Una mendicidad, apunta Augé, "muda (...) [y] sin mirada"[15], totalmente pasiva, "apelación sin voz que sólo interpela a aquellos que quieran ser 'interpelados'"[16]. Y añade: "Siluetas anónimas (...) [en las que] reconocemos los límites y las marcas de nuestra identidad colectiva: esos mendigos son lo que nosotros no somos (...) agujeros negros terriblemente concretos (...) en nuestra galaxia cotidiana"[17].

Otra escena peculiar, rica en ribetes para nuestro etnólogo-flâneur, sucede en la línea en donde, por unas cuantas estaciones, el tren subterráneo deja de serlo y surca la ciudad a través de puentes y viaductos: El comprensible giro masivo de los pasajeros hacia las ventanas, el interrumpir la lectura, la escritura o la costura, etc. Además, el metro se vuelve espectáculo para los paseantes, para los que están fuera de él.

El metro, asímismo, es lugar propicio para el cruce de miradas, al estilo expresado por Baudelaire en su célebre "A una passante". Armand Camargue en "Croquis parisiens" lo ilustra:

"Ella desciende siempre en Sèvres-Babylone
Y yo admiro su gracia indolente y traidora
Cuando, pensativa un instante, se dirige
Al ángulo del corredor del empalme
Antes de lanzarse con su paso que es una danza
Hacia placeres perversos que yo no conozco"[18]

Y, finalmente, nuestro etnólogo-flâneur no debería caer en la tentación de la "especialización" -tan buscadora de precisión como mutilante-, en este caso, subterránea; sino, sin solución de continuidad, proseguir su flânerie en la superficie...

IV. Un flâneur -mercadólogo- en el metro.

Con un objetivo mercadotécnico, la empresa administradora de los transportes públicos de París, RATP (Régie Autonome des Transports Parisiens), realizó una amplia y profunda investigación de mercado con los usuarios del ferrocarril metropolitano. Hay una manifiesta coincidencia de enfoque con el ensayo de Augé; sin embargo, el autor que estamos utilizando de referencia se limita a citarlo en un par de notas al pie[19].

La investigación tuvo una primera fase en la que se observó a los pasajeros en sus trayectos y desplazamientos. En la segunda fase, se realizaron entrevistas para conocer sobre los trayectos. Para el análisis de la información obtenida se empleó un enfoque semiótico: Analizar el trayecto como un texto, es decir, como un proceso significante: Con un principio y un final, con una estructura y una orientación, y con posibilidad de segmentarse.

La tipología resultante del análisis de las entrevistas y la adscripción de los textos a las categorías fue la siguiente:

AGRIMENSOR SONÁMBULO

(Discontinuidad) (Continuidad)

CALLEJERO DINÁMICO

(No continuidad) (No discontinuidad)


Los agrimensores buscan y valoran los trayectos discontinuos, tratan de evitar los obstáculos, realizan sus movimientos en búsqueda de aumentar la eficiencia de sus desplazamientos. Son más sensibles a los cambios en la medida en que pueden perturbar lo anterior. Aprecian la comodidad, no tanto la estética.

Los dinámicos enfrentan la discontinuidad como un reto, como una competencia cuya victoria es lograr la no discontinuidad. Afrontan los cambios competitivamente, pudiendo ser transgresores. Les interesa todo lo que mejore la funcionalidad y la accesibilidad, así como la innovación tecnológica.

Los sonámbulos van preparados para la continuidad, es el típico pasajero que trata de pasar desapercibido, lee, escribe, cose. Aprecia sobre todo la rutina, el automatismo. Desemantiza el trayecto. Presenta gran resistencia a los cambios, a todo lo que transtorne su sonambulismo.

Los callejeros son, como estará intuyéndose, los flâneurs, que valoran la no continuidad: esperan lo inesperado y se detienen en ello, no enfrentan lo cambiante en forma competitiva como los dinámicos, sino que procuran su disfrute. Les encantan las estaciones grandes, de enlace de líneas, que abunden los carteles de todo tipo, que entren en los vagones artistas, músicos, pedigüeños...

En la tercera y última fase de la investigación, se empleó la técnica de grupos, focus-group, homogéneos en su composición tipológica. El objetivo era profundizar en algunos aspectos de atención y servicio al pasajero, en particular en cuanto a lo que se esperaba del personal del ferrocarril. Las reuniones iniciaban con la presentación de unos croquis o viñetas que reproducían escenas cotidianas en el metro, y siempre con la presencia de algún funcionario. Se concluyó lo siguiente respecto a lo que buscaba cada pasajero-tipo en su interacción con el personal:

El dinámico interactuaba para negociar[21]. El sonámbulo trataba de evitarlo. El agrimensor, si lo hacía, era para dialogar. El callejero buscaba conversación.

V. Estrategia comunicacional de la RATP

¿Cuál fue la respuesta de la RATP a los hallazgos obtenidos en la investigación del usuario? El espacio de la compañía en Internet, http://www.ratp.fr/, nos ofrece un sugestivo panorama de la estrategia de comunicación para dirigirse a esa variopinta gama de usuarios del metro.


VI. Otra muestra del flâneur mercadólogo.

El mercadólogo o mercadotecnista, particularmente en su faceta de investigador de mercados, es decir, investigador del consumidor, es un observador profesional. En cierta forma, un flâneur que sigue al consumidor para conocer cómo se conduce en las calles frente a los escaparates, en dónde y en qué se detiene; cómo se desenvuelve en el supermercado, recorriendo pasillos, deteniéndose en los anaqueles a revisar (¿lee etiquetas, palpa la "frescura" del pan, huele ciertos productos?, etc.) y seleccionar productos; cómo se comporta en los diferentes servicios que ofrece un centro comercial, etc. Mide tasas de conversión (de "paseante-mirón" a comprador efectivo), tasas de interceptación (nº de contactos con personal de la tienda). En definitiva, tiempos y movimientos del individuo en su quehacer como consumidor.

El mercadotecnista no aspira a hacer ciencia, sino a "obtener generalizaciones empíricas aceptables"[22]. Qué significa aceptables: "que aguanten bajo un espectro amplio de supuestos"[23]. Un punto de vista pragmático-empiricista que compartimos. La materia prima, el input para llegar a ello es obtener, como señalábamos, infinidad de datos acerca del comportamiento de compra del consumidor. Una tarea que llevan a cabo "rastreadores"[24], cuya principal virtud ha de ser su capacidad de observar.

Este flâneur puede volverse adicto: "pasa(r) noventa noches al año viajando [lo que constituye] una pesadilla en nuestra vida privada, se lo aseguro"[25].

El objeto de atención no es ninguna passante más o menos fascinadora, ni un mendigo, ni un supuesto delincuente. Lo es el segmento meta, el target, ya que el fin de todo ello, desde luego, se aleja de cualquier aura romántica o artística: hacer que las tiendas y los productos sean más atractivos para los compradores.


[1] Marc Augé: "Sobremodernidad: Del mundo de hoy al mundo de mañana". En: www.memoria.com.mx/129/auge/htm
[2] Ibid.
[3] Ibid.
[4] Ibid.
[5] Ibid.
[6] Ibid. Obsérvese que pone entre comillas "se precipitan" para señalar el hecho de que los grupos caen o se arrojan sobre la ciudad.
[7] Ibid.
[8] Ibid.
[9] Ibid.
[10] Editado en Francia en 1987 por Hachette. Versión en español: Editorial Gedisa, 2ªed. Barcelona, 1998
[11] Op. cit. p. 12.
[12] Op. cit. p. 43.
[13] Op. cit. p. 56.
[14] Op. cit. p. 63.
[15] Op. cit. p. 83.
[16] Op. cit. p. 84.
[17] Op. cit. p. 85.
[18] Op. cit. p. 97.
[19] Jean-Marie Foch: "Semiótica, marketing y comunicación". Cap. 3: "¿Es usted agrimensor o sonámbulo?. La elaboración de una tipología comportamental de los viajeros del metro". Pp. 37 -65.
[20] Para ilustrar estos conceptos veamos el ejemplo siguiente, adaptado de nota la pie nº7, op. cit. p. 64:
Continuidad: la de un plano liso, una mesa.
No continuidad: la que provoca un pequeño defecto, una muesca, una protuberancia en un plano.
Discontinuidad: un foso, una grieta.
No discontinuidad: lo que hace de enlace, la relación entre dos bordes.

[21] En op. cit. p. 65, se nos informa de que se utilizó la terminología de F. Jacques en: "Trois stratégies interactionelles: conversation, négociation, dialogue", capítulo incluido en la obra "Exchanges sur la conversation" de J. Cosnier et.al. Ed. du CNRS. París, 1988, pp. 45-68. En la negociación se miden fuerzas, se canaliza una discrepancia; el diálogo es más estructurado, se busca y se pone información en común a fin de lograr un resultado. La conversación es lúdica, espontánea, heterogénea.
[22] José Luis Nueno en el prólogo de Paco Underhill: "Por qué compramos. La ciencia del shopping". Ed. Gestión 2000. 1ª ed. Barcelona. 2000, p. 11.
[23] Op. cit. p. 12.
[24] Op. cit. p. 17.
[25] Op. cit. p. 258.