lunes, 9 de abril de 2018

EXHIBIENDO LA RELACIÓN DE PAREJA...

Krista Burton en un artículo del  The New York Times del pasado uno de abril, me pone al día en el peculiar tema de la multitud de parejas que les gusta mostrar su relación en las redes sociales, en particular en Instagram: Celebran "semanaversarios" (cada semana pues) y cada vez, claro, reciben menos comentarios. Publican cualquier cosa que tenga que ver con su relación de pareja lo que conduce a Krista a un interrogante clamoroso: "¿Por qué la gente hace un espectáculo de sus relaciones en línea?". Esboza respuestas diversas, pero me quedo con esta tan escueta como lúcida conclusión: "Si tienes que recordarle al mundo lo feliz que eres, algo anda mal..."

viernes, 23 de marzo de 2018

LA ESTRATEGIA DE NUTRESA...y un apunte sobre traducciones...

“Bitácora de una multilatina”, subtitulado  “la estrategia de Nutresa” (Paidós Empresa, Bogotá, 2017) es un excelente libro sobre estrategia empresarial escrito en español. Y quiero en esta ocasión detenerme un momento en ello: La mayoría de la bibliografía sobre gestión es en inglés o traducida de este idioma, y es frecuente que, sin ser malas traducciones, sí tienen un léxico y un estilo convencional que les resta amenidad, digamos que se nota el estilo norteamericano de escritura sobre administración, no dudo que eficaz, pero monótono. Hice este comentario recientemente con un profesor y me vino a la mente John Kenneth Galbraith del que un colega llegó a decir –no recuerdo ni remotamente quién, pero sí la frase- que no era economista, sino escritor sobre temas de economía. Para mi, todo un halago.
Bien, la obra que nos ocupa, para empezar, está escrita por tres autores: Carlos E. Piedrahíta, expresidente de la compañía, Mauricio Reina, economista e investigador, y Amira Abultaif, periodista y productora de documentales. Un equipo, pues, con una atractiva combinación de habilidades y experiencias. El resultado es un curso aplicado de estrategia empresarial, centrado además no en algún emporio made in USA, sino en una transnacional latinoamericana, rebautizada como “multilatina”.
La introducción es un capítulo imperdible, para mi, un muy útil resumen ejecutivo, del que extraigo los conceptos claves que se desarrollan en capítulos posteriores (por cierto, no todo elogios: con trazos reiterativos): Internacionalización, generación de valor, factor humano y cultura organizacional. Obviamente, se interrelacionan. Te puedes internacionalizar porque ofreces valor, éste necesita un factor humano capacitado y comprometido, esto lo proporciona una cultura organizacional adecuada para – valga el tópico- los retos competitivos del mundo globalizado…
La internacionalización es la propuesta estratégica para una empresa que no quiere quedar encerrada en su mercado doméstico, que apuesta por el ataque como mejor defensa, huyendo de la tentación de encastillarse, eso sí, pidiendo a los políticos de turno algún tipo de protección…
Ventaja competitiva de diferenciación, de innovación, conscientes del corto recorrido de luchar por bajos costos.
Inversión en factor humano, no sólo retórica sobre su importancia, sino ejecutando pasos concretos y decisivos para capacitar a las personas y lograr comprometerlas con la misión y visión corporativas.
En cuanto a cultura reproduzco un párrafo antológico: “La cultura de la empresa, que en el fondo es su ADN, abarca cuestiones clave como las creencias, los valores, las costumbres y el comportamiento de las personas. Todas estas variables tienen como común denominador la gente. De ahí que en Nutresa el desarrollo de la gente se estableció como uno de los primeros objetivos desde el primer Plan Estratégico de este siglo, partiendo de la base de que en el recurso humano está primero el ser y después el saber hacer. Desde entonces se han hecho esfuerzos consistentes para lograr que todos sean tratados con respeto y justicia, que puedan crecer dentro de la organización, que reciban la mejor capacitación y formación para su trabajo y que tengan un alto nivel de exigencia, todo ello dentro del más estricto respeto por los códigos y las normas. Por todo esto, no es exagerado afirmar que uno de los rasgos distintivos más importantes de eta compañía frente a sus competidores radica en su cultura y su talento humano” (p.21). Larga cita, pero sin desperdicio, impecable síntesis de lo que es crear el trípode invisible, el activo intangible más valioso e incopiable…

martes, 13 de marzo de 2018

EL ESCÁNDALO DE VOLKSWAGEN...A FONDO...

El periodista Jack Ewing narra pormenorizadamente (Ed. Deusto, Barcelona, 2017) la historia de cómo el gigante de la industria automotriz alemana y mundial ideó, desarrolló e instaló en millones de vehículos un dispositivo de manipulación de los gases de escape en motores diésel. Un proyecto de semejante envergadura se originó en una compleja ecuación a resolver: Un vehículo diésel potente, de bajo consumo, poco contaminante y que no fuera muy caro...

Lograr un motor que permitiera esas prestaciones era fundamental, indispensable, para penetrar a fondo el difícil mercado estadounidense, sin el cual no era posible pelearle a Toyota el liderazgo mundial en la industria automotriz. El hombre, el genio (¿el megalómano?) detrás de esta meta era Ferdinand Piëch, máximo gerente ejecutivo (las populares siglas CEO) de 1993 a 2002, y presidente del Consejo de Vigilancia (equivalente a Junta Directiva en el sistema cogestionario alemán, más concretamente del emporio industrial de la Renania) hasta 2015.

El precedente del dispositivo de manipulación de las emisiones contaminantes que inspiró el artilugio de Volkswagen (en adelante VW)  era uno denominado función acústica, inventado por ingenieros de Audi -una empresa del grupo VW- en el lejano 1.999: Eliminaba el estrépito usual de los motores diésel al arrancarlos; pero esa tecnología aumentaba la emisión de gases. Así pues, "Audi desarrolló un software que reconocía el ciclo de conducción simulada utilizado para las pruebas de emisiones oficiales en Europa" (163, op.cit). Durante la prueba "se desactivaba la tecnología de reducción de ruido; el resto del tiempo el coche estaba programado para salvaguardar los tímpanos de los clientes" (164).

Este truco VW lo empleó para pasar las exigentes pruebas de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos, en concreto, de la unidad más avanzada y severa, la correspondiente a California, CARB por sus siglas: California Air Resources Board. Este organismo inspeccionaba con especial rigurosidad los peligrosos óxidos de nitrógeno, una combinación de nitrógeno y oxígeno que se forma en los motores diésel que queman el combustible a temperaturas mucho más elevadas que los motores de gasolina.

Vamos a lo medular para nuestros cursos de estrategia: ¿Cómo fue posible esa trampa masiva en una organización de la trayectoria y el prestigio de Volkswagen?:

Primero, no ha de sorprendernos...liderazgo, esa constante en el análisis de cualquier cultura organizacional, esa pata insoslayable, inseparable del trípode invisible: Sentido de misión, cultura organizacional y liderazgo...Esa función tan trascendental, citada tan a menudo para diagnosticar cualquier organización; desde la más sencilla a toda una nación...Esa figura que ejemplifique en su quehacer lo que dice la usualmente ambiciosa (y a veces rimbombante) declaración de misión institucional y que con su conducta forje cultura día a día...

En este caso, el estilo de liderazgo autoritario e intimidante de Ferdinand Piëch, extraordinario ingeniero, visionario y apasionadísimo innovador; pero que fue conformando una cultura organizacional imperial, es decir, que los ejecutivos más próximos, en la alta jerarquía, y por lo tanto, los siguientes en modelar un estilo de gestión, buscaban complacer a toda costa al emperador, al kaiser, no perder su beneplácito, evitar su enojo, su desdén, y poner en peligro sus carreras profesionales.

Segundo, en absoluto desvinculado de lo anterior: Metas muy exigentes. Seguimos al autor: "No hay nada de malo en esto, pero los altos directivos también han de tener cuidado a la hora de establecer los límites hasta donde pueden llegar los empleados con el fin de cumplirlos" (202). Existía un código de conducta, pero "no era más que papel mojado si los máximos directivos no les daban a sus subordinados los recursos necesarios para alcanzar los objetivos de forma legal y, por supuesto, si los propios directivos no acataban estos principios" (202).

Tercero, "el departamento legal de Volkswagen carecía de gente con el conocimiento técnico para saber qué estaban haciendo los ingenieros (y) tampoco parecía darse cuenta de la magnitud de las multas a las que la empresa podría enfrentarse en Estados Unidos si descubrían las trampas, en comparación con las consecuencias relativamente leves a las que se enfrentaría en Europa, así que no pudieron advertir del peligro a los ingenieros" (166).



sábado, 3 de marzo de 2018

EL ESCÁNDALO VOLKSWAGEN: COMENTARIO IMPROVISADO...

Esta mañana desayuno fuera de casa, lo hago de tanto en tanto para romper con la rutina del tan beneficioso como anodino All-Bran. Hay televisión en el restaurante, canal Fox Nitro de automoción. Un reportaje bastante espectacular sobre las novedades que se conocerán en el próximo Salón del Automóvil de Ginebra. Después un segmento de noticias: Alemania estudia prohibir los motores diesel...

Coincide que estoy a la mitad de la lectura del libro del periodista económico-financiero Jack Ewing, "El escándalo de Volkswagen" (ed. Deusto, 2017): Crónica detallada y muy documentada del fraude orquestado por la legendaria y -hasta este episodio- modélica firma orgullo de la industria automotriz germana, para eludir los controles de contaminación muy rigurosos de la agencia estadounidense encargada de este asunto. La trampa consistía en que el software destinado a regular las emisiones contaminantes actuaba rigurosamente cuando interpretaba que se estaban midiendo las emisiones con el auto encima de un rodillo...así la revisión ITV (RITEVE en Costa Rica) se pasaba sin objeciones.

Una primera reflexión me ha saltado de inmediato: El efecto boomerang. Al pasarse de listo o, en versión tica tan arraigada lamentablemente, al "juegadevivo" pronto o tarde la jugada le sale mal y paga con creces lo que logró de listillo...

Con su maniobra Volkswagen provocó que la opinión pública, las autoridades reguladoras y algunos políticos (al menos) volvieran su atención de forma mucho más aguda al tema de la contaminación de los motores diesel, que muy peligrosa debe de ser cuando un gigante como la firma del escarabajo ha perpetrado un fraude tan descomunal. Es decir, se acelera sobremanera en la agenda político-ciudadana el control en ese tema, que, sin el escándalo, mucho más lentamente hubiera sido foco de atención o preocupación prioritaria  de la opinión pública...

Así pues, a los problemas judiciales, de imagen corporativa y de posicionamiento mercadotécnico, el gigante de la tecnología Diesel -amenamente desarrollada por Ewing- deberá de enfrentar muy probablemente aceleradas amortizaciones de sus cuantiosas inversiones en este campo...

Volveremos al finalizar el libro, para analizar cómo se pudo llegar a esa situación de quiebra de valores, difícilmente no compartidos por cualquier ejecutivo medianamente formado...

jueves, 15 de febrero de 2018

¿CIVILIZACIÓN O BARBARIE?...

Así de apocalíptico finaliza su artículo en La Nación del pasado lunes (12-2-18, p. 29A) el siempre ameno historiador de la Universidad de Costa Rica, Iván Molina Jiménez. Al inicio, rememora las elecciones de 1.894, "última vez que una campaña electoral estuvo dominada por la religión en Costa Rica" y que "mediante prácticas fraudulentas", concluyó con el triunfo del candidato oficialista Rafael Iglesias, yerno del presidente saliente José Joaquín Rodríguez.

124 años después la religión vuelve a dominar una contienda electoral, así inicia su análisis pertinente del resultado obtenido por los principales partidos en liza. Dedica más espacio para explicar el despegue de Restauración Nacional y su candidato Fabricio Alvarado, con lo cual "la religión (queda) estratégicamente posicionada para la segunda ronda electoral", lo que estima infausto pues, a su juicio, la elección del primer domingo de abril "no es simplemente para escoger entre dos candidatos o entre dos partidos políticos; es para elegir entre (...) la civilización o la barbarie". 

Aciaga, aparatosa y falsa disyuntiva. Alguien sabio y perspicaz dijo, hace muchos años, que entre la civilización y la barbarie hay un paso: La decadencia. Ahí nos encontramos bien instalados y, gane quien gane, dependerá de la capacidad para unir fuerzas y alcanzar consensos en los delicados problemas económico-sociales del país, y no de asuntos religiosos, que el nuevo Presidente logre cambiar el rumbo hacia la barbarie que lleva la sociedad costarricense, con guías sexuales o sin ellas, con matrimonios gais o sin ellos...

jueves, 8 de febrero de 2018

DE LA LOCURA A LA PAZ...

El titular busca clicks, el original entero es de Thomas L. Friedman en The New York Times del lunes 5-2-18: "En Medio Oriente, sólo la locura parece capaz de mantener la paz". Más allá de sesudas explicaciones estratégicas y de las complejas -y a veces difíciles de comprender- alianzas entre estados y grupos insurgentes, el que haya una relativa -y siempre precaria- estabilidad en esta zona depende, según Friedman, de que Israel "les deje claro a Hezbolá e Irán, a través de varios canales, que no pueden ganarle en locura a Israel". La fuerza aérea israelí no quiere matar civiles, "pero tampoco ser detenida por ellos...". De la otra parte, los grandes enemigos señalados "ahora han asumido control virtual sobre los Estados sirio y libanés. Nadie quiere perder sus ganancias"...

Las perspectivas, en todo caso, perennemente inciertas, está "muy abarrotado el tablero de ajedrez (y) hay demasiadas probabilidades de un error de cálculo"...

sábado, 3 de febrero de 2018

LA FORMA DEL OSCAR EN TIEMPOS DE TRUMP...

Me pregunto ante el televisor (versión DVD): A ver qué tendrá "La forma del agua" para alcanzar trece nominaciones a los premios Óscar, a una nominación del récord que han alcanzado sólo tres películas en la historia...¡uuaauu!...Ya pasó con "La La Land" el año anterior y creo que sucederá este año. No hay para tanto ni mucho menos...Pero entiendo que los miembros de la Academia hollywoodense se hayan emocionado: "La forma del agua" tiene algunas formas que seducen al jurado cinematográfico por excelencia.

Veamos: Vecino gay, mejor amiga, negra; sin tabúes sexuales: masturbación, parece que diaria, como parte del ritual matutino de Elisa, la protagonista; acto que realiza en la bañera donde posteriormente como extraordinario homenaje al derecho a la diversidad sexual se apareará con la criatura anfibia, co-protagonista (¡Dios mío!...). Autohomenaje cinéfilo: Siempre que el televisor está prendido aparece una escena coreográfica de un clásico de Hollywood, y la criatura, en una breve escapada, se mete en un cine donde pasan una peli de romanos pre-fascistas (otro "¡Dios mío!...). Y el malo es remalo, con todos los defectos imaginables, un pre-Trump de inicios de los sesenta...(idem...)

Confiemos en que esa emocionalidad que llevó a Trump a la presidencia no lleve a la historia de los Óscares a esta  película, decente y respetable, cómo no; pero,  por ejemplo, a mucha distancia de la contundente "Tres anuncios..."(comentario pendiente) y de la genuinamente antibelicista "Dunquerque"...