"La captura", película mexicana de Chava Cartas disponible en Netflix, tiene una excelente factura técnica e interpretativa que la hace, a la vez, entretenida, esto es, que capta la atención, y asimismo provoca la reflexión del espectador acerca de la heroica -sin exagerar- tarea para los miembros de las fuerzas de seguridad de mantenerse íntegros en el ejercicio responsable de sus funciones de orden público. La red de colaboradores del narcotráfico y la capacidad financiera para comprar voluntades, cegueras y silencios, te sumergen en una atmósfera asfixiante en que tomas conciencia de que oponerte a sus designios es acabar con tu vida, literalmente o simbólicamente por cuanto quedas atrapado -capturado- en un miedo permanente, y renuncias a una vida relativamente normal, atenazado por las amenazas.
La guerra contra los cárteles de la droga está perdida, habrán ocasionales batallas ganadas, pero la robusta estructura -de nuevo, construida con un poderío económico descomunal- se recompone rápido, usualmente con sangrientos episodios de lucha por la sucesión en las cumbres del organigrama carteliano.
En mi criterio, expresado por no pocos autores o analistas, el quid de la cuestión no radica en el lado de la oferta, sino en la gigantesca e insaciable demanda de estupefacientes...
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