lunes, 22 de agosto de 2016

"DIA DE LA BASTILLA": FICCIÓN PREMONITORIA...

Aunque cargada de tópicos del cine de acción (añadir hollywoodiano sería redundante), "Bastille Day" (James Watkins, EE.UU. 2016) deja advertido sin fisuras que en las tramas terroristas es mucho el trabajo de investigación que debe desplegarse antes de asignar responsabilidades, y etiquetar a unos como buenos y a otros estigmatizarlos.
 
Las masas debidamente manipuladas sí lo harán con inquietante facilidad: Un atentado organizado por un grupo anti-terrorista de élite, es decir, borroso o sinuoso en sus instancias de control. Cargarán la autoría a una supuesta célula islamista infiltrada en una mezquita. Ya tenemos a la extrema derecha en la calle. Ese mismo grupo, que plantó pruebas para lo anterior, representará una escena de abuso policial contra individuos musulmanes, lo grabará y lo subirá de inmediato a la Red. Ya tenemos a la extrema izquierda soliviantada. París incendiada en vísperas del Día de la Bastilla, Fiesta Nacional de Francia.
 
La película no va a meterse en mayores implicaciones políticas, no es su objetivo: El móvil de la agitación provocada es intervenir -para proteger- el Banco Nacional de Francia y, dada la situación de excepcionalidad, perpetrar una multimillonaria transacción financiera digital, nada ya de bolsones cargados de lingotes y/o fajos de billetes.
 
Vale como película. La realidad me temo que, en nombre de la protección y la excepcionalidad -ojo y más ojo al binomio-, tendrá otros trazos mucho más dramáticos porque, además, no habrá un superagente de la CIA que lo resolverá todo. Una interpretación, por cierto, bastante magnética de Idris Elba, por momentos al estilo de Bruce Willis, en otros a lo Matt Damon, con toques de Denzel Washington ( Idris es negro).
 
Ojalá no pocos espectadores les quede en la retina (y en el cerebro) alguna de estas secuencias acerca de la manipulación de la que pueden ser títeres, y que la tecnología internáutica expande con un aterrador efecto multiplicador.

martes, 16 de agosto de 2016

MISCELÁNEA PARA DESBLOQUEAR...

De nuevo, como que la mente tropezara, las ideas se desdibujan, son un montón de retazos, puzzles inacabados. Los razonamientos se agotan, como que una voz insinuara que son inútiles. Las emociones quieren fluir y también se obstruyen...El resultado: qué difícil escribir más de cinco líneas...

En tal estado de cosas, tomo el camino seguro de breves apuntes "misceláneos":

- Desalentador, deprimente, el panorama político en España, en un atolladero, nadie quiere apoyar la investidura de Rajoy, que personifica las prácticas corruptas que han imperado en España y, muchas de ellas, con personajes del Partido Popular involucradas. Difícil de creer, pero ganó las elecciones y entonces no quiere ceder un ápice en su soberbia mezclada de mediocridad. Muchos votos del miedo (y de la ignorancia). Pedro J. Ramírez concluye en su último escrito en El Español (14-8): Dejémoslo gobernar, no será bueno para España, pero que acabe su vida política "cocinado con la salsa de su egoísmo en la caldera del oprobio".

-Reflexión sin desperdicio del catedrático en Filosofía Manuel Fraijó (El País, 13-8) sobre "el más allá". Llamémosle así, dice,para no darle connotación religiosa que rápido levanta defensas. Si no creemos en ese algo después de la vida, cuando muere un ser querido sólo quedan recuerdos, como "la hamaca vacía" (título de su escrito) en que se mecía el fallecido. Ha de ser insoportable creer que la nada es "el destino final de la inquieta peregrinación humana por la historia"...

- Citas:
 "Porque en la mucha sabiduría hay mucha angustia, y quien aumenta el conocimiento, aumenta el dolor" (Eclesiastés, 1:18)

"La memoria de un hombre está en sus besos" (Vicente Aleixandre)

miércoles, 20 de julio de 2016

ADIVINA QUÉ VA A PASAR ESTA NOCHE...

Niza, Bruselas, Estambul, Orlando, París. Se amplía inexorablemente el número de escenarios de masacres de una magnitud insólita, dantesca. Todos de noche.

Poco antes de Niza, aparecía el Informe Chilcot que documenta lo que infinidad de personas, expertas o no, simples ciudadanos razonablemente informados sospechábamos: La invasión a Irak fue un error monstruoso, una decisión extremadamente torpe, un juicio de valor atroz. Principal responsable, un presidente que sintomatiza la decadencia de una gran potencia imperial, los Estados Unidos de América. Que un individuo de las características de George W. Bush llegara a la presidencia de la nación expresa su extravío; que ayer fuera nominado Donald Trump ahonda más en un diagnóstico más que sombrío.
 
Las posibles dudas que albergara Bush me las imagino disipadas por un político mucho más inteligente y sagaz; sin embargo, pasado de listo y de soberbio, Tony Blair. Sus responsabilidades quedan en evidencia en el citado Informe, alabado por todos, concuerden o no con sus conclusiones.
 
Junto a ellos dos, un payaso en el peor sentido de la expresión (admiro el oficio de payaso): José María Aznar. Su absurda, ridícula e indigna postura a favor de la invasión, le costó a España el peor atentado terrorista de su historia, infamemente atribuido a ETA. El pueblo español, a los tres días, lo apeó del poder (los atentados en los trenes fueron el 11-3-2004, las elecciones se celebraban el 14-3-2004).
 
Este tridente aceleró la Historia en un sentido terriblemente adverso: El ISIS,Estado Islámico, Daesh, como se le quiera denominar, ese incontrolable tsunami de violencia asesina es una criatura monstruosa engendrada por la catastrófica respuesta al 11 de septiembre de 2001.

sábado, 25 de junio de 2016

LA DEMOCRACIA DEBILITADA (III): LAS CAMPAÑAS ELECTORALES.

Abro con un corrosivo artículo de Antonio Valdecantos (El País, 27-5-16): Las campañas políticas habrá que ubicarlas en el "ámbito de las artes escénicas". No llega a citar explícitamente a los nuevos partidos, sino que habla de lo que éstos reclaman: Una "nueva política", pero el riesgo es que envejezca precozmente, continúa Valdecantos, dado que lo único que parece nuevo tiene que ver con el espectáculo, con la escenificación, la teatralidad en maneras, gestos e incluso indumentarias.

Ahonda en ello Suso de Toro (eldiario.es, 15-6-16) que confiesa su confusión y perplejidad ante las ofertas electorales: En la derecha abomina de su corrupción, de su "españolismo tan exaltado como acomplejado e ignorante". La izquierda tradicional, el PSOE, se ha ido quedando sin espacio con su devaluada socialdemocracia, "se acabó el tiempo de repartir lo que sobraba al gran capital". Y ahí llega Podemos, que logra "instituirse como la expresión del descontento con la política y en ser altavoz de las demandas sociales". Sin embargo, en su quehacer predomina la escenificación, la gestualidad; poca "cultura crítica" y mucha "cultura de la seducción", la que personifica Pablo Iglesias, "construido como una estrella pop que busca establecer una relación de fascinación son sus seguidores, consiguiendo transformarlos en fans". Finaliza lamentando  con preocupación "la desaparición de argumentos democráticos sólidos y el avance de posiciones que me crean gran desconfianza".

Víctor Lapuente -siempre en la prensa de Madrid, ya comentada en el post anterior, de un nivel comparable con su homóloga europea, pero decepcionante en su abordaje de Cataluña- en El País (19-6-16), aporta otro sugestivo enfoque: "La campaña electoral es una fiesta narcisista", y no se refiere a los candidatos, sino a los votantes. Los políticos buscan el voto piropeando, ensalzando al elector, "pedid y os será concedido (...) Merecéis que alguien compense vuestros esfuerzos". Prosigue: "Los candidatos que más estimulan nuestro ego son los más exitosos". La fórmula para conseguirlo tiene dos componentes, uno, "empoderarnos, elevarnos a la categoría de decisores políticos". Acabamos de vivirlo, un asunto tan decisivo como la pertenecia a la Unión Europea, someterlo a votación, como si fuera "Eurovisión o un concurso de belleza".

Segundo, prometer "políticas customizadas", esto es, a la medida de cada nicho de votantes. Promesas más parceladas, todas incorporadas a los programas. Como siempre, otra historia será dotar de recursos a todas esas demandas, cómo suplir los déficits resultantes de tantas rebajas, desgravaciones y beneficios múltiples.
Promesas incumplidas, mayor decepción con los políticos. Campo abonado para el mago -Trump por ejemplo- que tiene auténticas y sencillísimas soluciones...

viernes, 24 de junio de 2016

LA DEMOCRACIA DEBILITADA (II): EL CASO DE ESPAÑA.

En el caso de España, Pedro J. Ramírez en su nueva publicación digital El Español (29-5-16) retrata con su habitual maestría la actual crisis política en España:"...unas reglas de juego que permiten a los gobernantes invertir los términos de la democracia de equilibrios y contrapesos y controlar a  aquellos órganos destinados a controlarles (...). Si a esta subordinación al Ejecutivo le añadimos una cultura sectaria del ejercicio del poder, unos hábitos parlamentarios basados en la disciplina de voto y la ausencia  del menor atisbo de democracia interna en los partidos, habremos descrito con precisión el funcionamiento de la cupulocracia imperante".
Como remedio a esos males, acudimos a David Jiménez en EL Mundo (8-5-16) (como podrán observar cito a menudo a la prensa de Madrid, suele ser muy buena, excepto cuando hablan de Cataluña), que en un artículo, poco antes de dejar la dirección de ese diario, proponía la nadalización de  España: España dejaría atrás sus históricos tropiezos, déficits, rezagos, etc. si adoptara los valores que caracterizan al gran campeón Rafael Nadal: Esfuerzo, perseverancia, respeto al rival, discreción en el éxito y asunción de responsabilidades en la derrota.

jueves, 23 de junio de 2016

LA DEMOCRACIA DEBILITADA (I)

Con la segunda campaña política consecutiva en España al no haberse podido formar Gobierno con los resultados alcanzados el 20 de diciembre del año pasado, y que finaliza mañana, más el auge en los últimos meses de partidos extremistas en varios países de la Unión Europea y, tercero, con la irrupción de un personaje como Donald Trump para presidir la nación más poderosa del planeta, han arreciado los análisis de lo que está sucediendo en las democracias que están escorándose hacia escenarios inquietantes.

Yascha Mounk en Project Syndicate (10-6-16) plantea una bifurcación interesantísima: Los derechos sin democracia frente a la democracia sin derechos. Por un lado, muchas decisiones trascendentales para los países se toman con criterios rigurosamente técnicos, en negociaciones entre partidos o con instituciones internacionales, o, como en el caso de España en la última legislatura del Partido Popular, a punta de mayorías absolutas. La ciudadanía percibe un gran dominio de la tecnocracia y que ella no pinta nada. Se respetan sus derechos individuales, sí, pero sus preferencias políticas expresadas con su voto a unos partidos y a unos programas son pasadas por alto, omitidas.

Consecuencia de lo anterior, partidos o candidatos emergentes, en particular de extrema derecha y, desde luego, Trump, como candidato de un Partido Republicano cada vez más reaccionario, prometen devolver su protagonismo a ese pueblo airado e ignorado; sin embargo, sus propuestas están marcadas por la exclusión: de musulmanes, de mexicanos, de emigrantes en general, y por el abandono de instancias supranacionales como la Unión Europea, caso entre otros, de los partidos populistas de Gran Bretaña, Francia, Holanda y Austria. Asímismo, muestran agresividad contra los que opinan distinto, un tono descalificante con periodistas, intelectuales y rivales políticos. El ciudadano que se siente frustrado y abandonado, presta oídos a las soluciones pseudo-milagrosas de los supuestos líderes que resolverán con extrema sencillez los problemas que le acucian, cuando en realidad le serán recortados sus derechos en nombre de la seguridad, el orden y el fortalecimiento de la patria. En definitiva,cierra Mounk, se va conformando una "democracia intolerante".

Ian Buruma en El País (8-6-16) expone que entre "la falta de memoria o la ignorancia sobre el pasado" están volviendo unos discursos demagógicos "que hace apenas unas décadas habrían marginado a cualquier político que hiciera uso de ellos". Eso sí, advierte, no pueden desatenderse los problemas que señalan y que son correctamente diagnosticados, otra cosa son sus recetas.

DESBLOQUEANDO LA ESCRITURA: CINE Y ÉTICA.

Algo más de veinte días,  todo junio sin un escrito. Muchas ideas, sensaciones, impresiones; pero un bloqueo, una incapacidad para articularlas.Vamos a intentarlo con dos películas muy recomendables, ambas  plantean dilemas éticos cruciales, de visión obligada para la formación ética de los jóvenes (y en adelante). El contexto es bélico, pero a partir de las extremas situaciones de vida o muerte, de los míos y los otros, que muy hábilmente muestran ambas obras, las reflexiones que desencadenan son medulares.

Coexisten la guerra de siempre ("Krigen", Tobias Lindholm, Dinamarca, 2015), con soldados -que son vistos mayormente como invasores- patrullando aldeas en las que no se sabe qué es peor, si las condiciones de supervivencia  o las condiciones de represión medieval a que están sometidas por los insurgentes talibanes. Y, por otro lado ("Eye in the sky", Gavin Hood, Reino Unido, 2015), la guerra cibernética, la guerra con drones, tan excepcionalmente precisos como letales.

En ambos casos, hay víctimas inocentes, los llamados gélidamente, daños colaterales. En el caso del contingente danés, han de tratar de salvar su vida de la emboscada talibán, para lo cual  han de solicitar apoyo aéreo que impactará en plena aldea. En el caso del ataque con dron, la probable víctima colateral es sólo una, una niña de escasos diez años. La muerte de esa niña es prácticamente segura si se ataca la vivienda contigua en donde se prepara un atentado suicida. No atacar ese objetivo puede provocar la muerte de decenas de personas, si los terroristas salen con sus chalecos cargados de explosivos hacia sus objetivos civiles...