Como siempre, ya saben, una película me deja meditabundo...y agarro el bolígrafo. Entre la admiración y el malestar, nada infrecuente. Esta película del italiano Paolo Genovese es admirable por su excelente guión y el gran trabajo actoral, la vida misma parece captada como por cámara oculta. Malestar por el retrato de una clase media moralmente cínica e impostora, un microclima corrupto que, a mi juicio, explica la corrupción en otros niveles (macro) de la sociedad italiana. Un paisaje, seguro, trasladable a otras muchas latitudes de la próspera, acobardada y decadente Europa. Aprovecho para dejar dicho que Italia me encanta: Sus paisajes, su arte, su creatividad, su cocina...Más de una encarnación habré estado en esos parajes...
Pero, bueno, más allá de mi habitual e incorregible visión apocalíptica del futuro, sea en Costa Rica, en Europa o en el globo, lo más valioso y rescatable es este espejo en el que mirarse y ser capaces de reflexionar sobre nuestros defectos y limitaciones, ser capaces de una mayor autocrítica, antes de volcarnos en atacar al prójimo y ser muy puntillosos con sus carencias o inclinaciones. Y digo esto último porque es en el juicio al homosexual donde se desata más ferocidad, precisamente por parte del mayor farsante: el macho. El que acaba de casarse y, asimismo, ha dejado embarazada a una compañera de trabajo e, insinúa la película, es amante de la anfitriona de la casa donde sucede toda la trama.
El anfitrión de la casa, en la escena final, apunta una palabra clave: El no quería hacer el juego de los celulares abiertos porque sabía o temía que iba a quedar en evidencia la fragilidad de la condición humana...Fra-gi-li-dad, ante ella tejemos una trama de secretos, una doble vida con la que somos sumamente autoindulgentes...eso sí, desviando nuestros juicios morales hacia el Otro, en mayúscula, esto es, en minúscula: el amigo, el hermano, el jefe, el compañero de trabajo, el cuñado, el vecino, el profesor, el musulmán, y un interminable etcétera...
Moraleja final: El engaño sólo se hace soportable si estás dispuesto a autoengañarte, sostener la vida en modo simulacro...Tú mism@...